Desde las organizaciones, pueblos y comunidades que integramos la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida
En el marco de la próxima Cumbre de Cambio Climático (COP30), alzamos la voz desde los territorios heridos, desde las montañas, las costas, las selvas y los barrios donde se defiende la vida con el cuerpo, la palabra y la memoria.
No hablamos desde los salones donde se negocia el futuro del planeta como si fuera una mercancía. Hablamos desde los lugares donde la defensa de la Tierra ha costado persecuciones, desplazamientos, desapariciones, encarcelamientos y asesinatos. Desde donde los pueblos han resistido siglos de despojo y hoy enfrentan nuevas formas de colonización disfrazadas de políticas climáticas.
Denunciamos con firmeza las falsas soluciones que los gobiernos y las corporaciones pretenden imponer en la COP30: los canjes de deuda, los bonos de carbono, la geoingeniería, la captura de carbono y especialmente el Tropical Forest Forever Fund (TFFF). Todas estas propuestas son nuevos mecanismos de despojo, instrumentos del capitalismo verde que buscan seguir acumulando ganancias mientras los pueblos ponen los muertos.
El TFFF es la más reciente máscara del colonialismo financiero. Presentado como un fondo para “salvar los bosques tropicales”, en realidad consolida el control corporativo sobre los territorios, privatiza la naturaleza y convierte la selva en un activo financiero. Bajo la gestión del Banco Mundial, una institución responsable histórica del endeudamiento, el extractivismo y la miseria en el Sur Global, este fondo garantiza ganancias a inversionistas del Norte Global mientras las comunidades que han cuidado los bosques, las selvas, los ríos y todo bien natural común por generaciones son desplazadas, criminalizadas y empobrecidas.
La financiarización de la vida no es una solución: es el problema. Cada nuevo fondo, cada bono de carbono, cada mecanismo de “compensación” es una forma de seguir saqueando con otro nombre. Bajo la mentira de la transformación del sistema a través del desarrollo sostenible, buscan proteger sus intereses: la maximización de la ganancia. Hablan de cuidar la naturaleza solo cuando les puede generar riqueza. Ven a la crisis climática como una oportunidad de ganar más dinero. Buscan ponerle precio a la vida, cuando históricamente fue lo que creó la crisis climática en primer lugar.
Nos niegan la autodeterminación y nos obligan a mendigar lo que por justicia nos corresponde: el derecho a existir en nuestros territorios, sin deudas ni permisos. La verdadera justicia climática no se negocia en mercados de carbono. Se construye desde la autonomía, desde los pueblos que defienden el agua, los bosques, la tierra y el aire con las propias manos. Se construye desde la memoria de quienes han sido asesinados por cuidar la vida, desde Berta Cáceres hasta las decenas de defensoras y defensores anónimos de Mesoamérica y Abya Yala.
Por eso, exigimos:
- La anulación inmediata, total e incondicional de la deuda externa del Sur Global.
- El reconocimiento y la reparación de la deuda climática e histórica que los países y corporaciones del Norte deben a los pueblos del Sur.
- El fin del modelo extractivo, agroindustrial y militarizado, que es financiado por los Bancos Multilaterales de Desarrollo, y que sostiene la crisis climática.
- El cese de la criminalización y la violencia contra quienes defienden los territorios.
Nuestros pueblos no necesitan financiamiento condicionado ni falsas promesas de desarrollo. Necesitamos autonomía, justicia y vida.
Los bosques, los ríos, las montañas y los cuerpos no son activos financieros. Son tejidos vivos que sostienen la existencia. Y su defensa no se vende, no se negocia, no se rinde.
¡No al TFFF!
¡No a las falsas soluciones!
¡No a la financiarización de la vida!
¡La Tierra no se vende, se defiende!
¡Por la vida, la dignidad y la libre autodeterminación de los pueblos del Sur Global!
APIIDTT
Deuda x Clima
Legado Gaia (LEGAIA)
Centro de Investigación en Comunicación Comunitaria
Acción Colombiana por la Soberanía Ambiental
